26 junio, 2012

#Gritos.


"...Sonó un portazo lo suficientemente fuerte como para hacerme creer que la puerta se había cerrado y que nadie podría entrar ya allí dentro. O eso quería creer. Mi propósito, por deducción, era estar sola en aquel momento, y para siempre.
Entré y me tiré en el suelo rápidamente, incluso algo más rápido de lo normal, pero no sentí dolor. Asfixiada por la carrera, me palpé el pecho e inspiré profundamente para recuperarme, pero no conseguía calmarme del todo. Mejoré mi postura incorporándome y sentándome en ese suelo en medio de la oscuridad. Estaba frío, pero yo casi no lo notaba. Había algo más frío dentro de mí: el miedo. Si alguien hubiera entrado, lo podría saborear en todo su esplendor; estaba segura de que mi cara era el mejor reflejo de él en ese momento. "Suerte que no hay luz", pensé. Agotada cerré los ojos, doloridos y cansados de tanto llorar, intentando olvidarme de que existía, de aquel mundo convertido ahora en infierno. Respiré hondo para mantenerme con vida..."

Al principio escuché gritos. Luego me di cuenta que era yo misma gritando.
Me quedé en la cama todavía medio zombie, intentando recordar el motivo de mis gritos. Eso era: me había despertado con una pesadilla. Monstruos que me seguían, y de los que no podía liberarme. Por más que corría intentando buscar una salida, todo esfuerzo que hacía era en vano. Estaba atrapada. Tal vez eran sueños de niñas pequeñas, pensé más tarde. Aunque bueno, pensándolo mejor, podía ser que estas pesadillas vinieran por alguna preocupación, o eso decía mi madre.
No solía tener pesadillas, pero aquellos monstruos me habían atormentado durante un buen rato. 
Qué le vamos a hacer, no se puede empezar siempre bien el día.

PD: Inspirada probablemente en modelos que me hacen escribir. Puede haber continuación, aunque dicen que las segundas partes nunca fueron buenas... 

07 abril, 2012

[41] Reflexión.


Habían momentos en los cuales me temía a mi misma. 
Me asustaba estar tan segura de lo que hacía, porque eso significaba que tarde o temprano iba a fallar. Y me habría gustado equivocarme. Pero incluso cuando fallé, no tuve que esperarla. Mi sonrisa, mi confidente llegó a mi rostro sin tardar mucho. De hecho, nunca lo hacía. Lloraba riéndome. Reía llorando.
No creas que fue fácil, me mentí muchas veces para poder seguir adelante cada vez que me ocurría algo así.
Al fin y al cabo todo no era como me lo habían contado. El camino de rosas era una realidad que había quedado atrás, que me había creído hasta un cierto punto de mi vida. A veces era mejor vivir en una burbuja, alejada de todo y de todos. Pero cuando volvía a la realidad, era duro tener que aceptarlo.
No me rendí. Supuse que nada era fácil, pero tampoco imposible. Simplemente me haría a la idea de que ya vendría algo mejor, pronto. Lucharía por encontrar el camino adecuado dentro de tanta duda. Esperaría lo que hiciera falta, aunque me volviera loca día a día preguntándome cuál era la respuesta a mi pregunta.
Esa era mi realidad y mi preocupación entonces. Jamás iba a quedarme atrás. No renunciaría a lo que viniera. 
Con tal de estar aquí, allí. En algún lugar.
Contigo, o sin ti....

PD: Conversación de un día cualquiera por la noche con cierto personaje que me niego a nombrar. Demasiado corta, tal vez, pero me trae recuerdos:)

24 febrero, 2012

Hideout.



Conocí una vez un lugar que muchos desconocían. Lo supe por como me encontré aquel panorama. No fue por casualidad, la curiosidad me llamó aquel día. Bueno, la curiosidad y la falta de cosas con las que entretenerme y pasar el rato. Cuando pisé aquella peculiar habitación por primera vez, mis ojos buscaban luz. La que reinaba allí era tenue en su mayor parte, y mi mano palpaba la pared por acto reflejo con el fin de descubrir un interruptor que más tarde pude comprobar que estaba estropeado. Por suerte, era de día. Gran parte de lo que allí había estaba al alcance de mi vista. Me aventuré, con cautela. Se me hacía tan familiar, hogareño. Eso es, hogareño. Parecía como si hubieran desaparecido de repente las personas que habitaban en el lugar. Todo estaba tal cual lo habían dejado. Había sillas en torno a una mesa, algunos cacharros vacíos y sucios, cuadros colgados de las paredes, armarios abiertos. Sin embargo, pensé luego que habría pasado mucho tiempo, aquella era una casa antigua y deteriorada. No sé por qué deparé en esa habitación en concreto, pero algo significaría. No solía ni suelo creer en que todo tenga un sentido en la vida, pero en aquel momento mi estúpida fe aumentó.
¿Dónde había visto antes una cosa similar? ¿Es que acaso había ido antes allí? La respuesta era un claro no.
Pensativa, me acerqué a una de las sillas. Aquel lugar me reconfortaba, eso era lo único que podía ver con claridad. Y cuando pensé en la claridad, me di cuenta de que la luz comenzaba a cegarme.Y era la misma luz tenue que había cuando entré, pero entonces me pareció demasiado fuerte. Me levanté y cerré la única ventana que vi, sin poder evitar que las bisagras se quejaran por su repentino cambio de posición. Había acertado, llevaban mucho tiempo de esa forma. Volví a la silla, y me acomodé como pude. Cerré los ojos.
Reinaba la oscuridad. Ahora estaba mejor. Mi 'yo' interior me susurró un gracias que sólo yo pude oír.
                                                      sonreí amargamente.


PD: Podría haber sido una entrada mucho más larga, quien sabe... pero decidí ponerle el punto y final. La foto que acompaña al texto fue sacada en Macayo, el barrio de mi abuela, en una vieja casa abandonada, con mi nueva Canon. Soy toda una principiante todavía, pero me gustaría aprender cosas nuevas^^

21 enero, 2012

Bienvenido a mi fugaz vida.

..."y así, como llegó a mi vida, se fue. Sin un simple adiós o hasta pronto."
   Ayer mientras caminaba por la calle me pasó algo curioso. Vi a alguien que captó toda mi atención. No sé si entonces actuó sólo mi curiosidad. Podría haber sido un anónimo más, pero no lo fue. Lo vi mientras me dirigía a algún lugar. Como siempre, iba ensimismada en mis pensamientos. Yo no lo buscaba a él, buscaba a alguien que más tarde supe que nunca llegaría. Qué curioso, ¿no crees? Decir que lo vi por casualidad sería muy arriesgado, porque igual las casualidades no existen. ¡Pero vamos a pensar que sí!
Levanté la cabeza. Cuando lo miré supe enseguida nuevas cosas y se me olvidaron otras. ¿Cómo puede una persona transmitirte tanto en tan poco tiempo? Habían pasado segundos, ni yo misma me explicaba aquello.Allí lo tenía, sentado en las escaleras de algún edificio importante que no me molesté en determinar, sabiendo que aquella oportunidad se me iba a escapar como mismo había llegado. Había visto miles de veces en las películas esos encontronazos en las esquinas entre dos personas, en cafés o en el trabajo recogiendo algunos documentos que se habían caído "por casualidad". Mi situación no era la misma, ni mucho menos, pero guardaba cierta relación con esa lista de cosas raras e imposibles.
Era obvio: no lo conocía de nada. Pero algo me decía que tenía que conocerlo. Dar el primer paso. Me reí sola. No me atrevía ni siquiera a mirarlo, cuanto más a decirle "hola". ¿Y si levantaba la cabeza para mirarme? Moriría de vergüenza. Aquel chico tenía algo que me pertenecía. Miraba hacia su móvil, probablemente mensajes de la bandeja de entrada, o viejas fotos del verano pasado. ¡Yo que sé! Pero sonreía, algo bueno debía ser. Eso me tranquilizó y aumentó mi curiosidad al mismo tiempo. Mi corazón se debatía entre salir de mi pecho o aguardar dentro, impaciente en ambos casos. Lo quería llamar de algún modo sin conocerlo, saber todo de él, que me mirara y preguntarle quién era y qué hacía ahí. Disfrazarme del FBI por un momento. Pero ni siquiera se había percatado aún de mi presencia. ¡Me había inventado toda esta historia sin que él me mirase a los ojos siquiera! Definitivamente estaba loca, muy loca.
Segundos más tarde no sabía donde meterme. Me había sentado en un banco no muy lejos de donde él se encontraba, intentado distraerme con la gente que pasaba a mi alrededor y olvidar aquel raro suceso. Él seguía ahí. ¿Y si esperaba a alguien?
Mi mente divagaba. La realidad era que yo no estaba ahí por él. Me miré de arriba abajo un par de veces. Si iba vestida de aquella forma, había quedado con alguien, pero nadie había venido a mi encuentro.
¿Qué hacía ahí entonces?

03 diciembre, 2011

[39] Sonríe hoy...



09:00h
Mi subconsciente y yo pensamos lo mismo por una vez: Odio el despertador, odio olvidar lo que estaba soñando hace un minuto una vez que despierto.
Me doy la vuelta en la cama y sonrío por primera vez, aunque no logro encontrar la razón. Paso de pensarla. La claridad se adueña de mi habitación y pasa a través de las cortinas. Adivino sin abrir los ojos: hoy sale el sol, o por lo menos eso parece. Abro del todo los ojos, miro al techo. Maldigo en voz baja. ¿Por qué tuvo que ser todo....tan blanco? Bostezo. Me levanto de la cama, piso el suelo aún medio zombie. Miro por la ventana. En efecto, hay un par de nubes extrañas que no dejan que el sol brille con todo su esplendor. Sin embargo, el simple hecho de que estén ahí me hace preguntarme si no serán necesarias.
Llego a la cocina, con frío en mis pies descalzos. Me hago mi desayuno favorito (no sin un poco de pereza). Te atas el pelo que alcanza tu cara mientras comes. Tu mirada se dirige hacia la nevera, aunque realmente tu mente está más allá de esa capa de metal con imanes de distintos colores y papeles de reuniones pasadas. Entonces, una extraña bombilla se enciende en tu cabeza y llegas a una difusa conclusión: hoy te sientes otra, sientes que cambiaron tu chip, eres... diferente, por así decirlo.
Te desperezas vigilando que tu madre no entre para que no te pelee. Todavía no la has visto. Pones la taza en el fregadero y le echas agua. Comienzas a mirar a tu alrededor, pero sin reparar en los pequeños detalles, solo para convencerte a tí misma de que todo sigue en orden desde que ayer te fueras a la cama. Decides volver a tu habitación, rebuscas entre los cajones y encuentras por fin ese mp4 que guarda tu música favorita. No sabes si le queda batería, pero pruebas a encenderlo, y ¡tachán, on! Buscas tu lista de canciones y comienzas a seguir el ritmo de la música con tu cabeza. Comienzas a tararear y cantas, incluso, sin miedo a que te pillen haciendo tonterías. Total, ya son parte de tí.
Abres el armario y comienzas a buscar algo que ponerte rápidamente, pero sin perder detalle. Jamás renunciarás a tu estilo, ni aunque tengas prisa. Oyes pasos. Tu madre te sorprende con una de esas frases que sería imposible no adivinar a estas alturas de la vida:
-"Buenos días, dormilona, ¿qué buscas?".
Le saludas con un gran beso, y le cuentas cómo te sientes, cuál es tu idea. La expresión de su cara no deja lugar a dudas: no se opondrá a tu propuesta. Es más, sonríe y se imagina con tu edad. Ordenas rápidamente tu habitación, mientras miras la hora en el escritorio y terminas de prepararte. Suspiras. Te ponen nerviosa aquellos relojes que se empeñan en adelantar el tiempo, ¡como si pudieras recuperarlo una vez pasado!
Coges un cuaderno, el bolígrafo que encontraste una vez perdido en casa de tus primos que tanto te gustó, tu mp4, el móvil y todo lo necesario. Lo metes en tu mochila particular, esa que llevas siempre a todos lados. Te pones los zapatos y bajas las escaleras. Te diriges hacia la puerta. Das el primer paso fuera de casa. Respiras hondo, captas el aire del ambiente. Estás decidida. Quieres improvisar, borrarte del mundo por un instante.
Despreocuparte, ser feliz, eliminar los pensamientos, y olvidar los reproches.
Utilizar el tiempo exclusivamente para tí, y darte cuenta de que ya es hora de pensar en otras cosas.
Porque... ¿Quién te lo impide?
Eres dueña de tus actos, y libre a la hora de escoger decisiones.

PD: Poco que decir. Historias como esta se me ocurren un día cualquiera, al observar una foto antigua. ¡Siento tanto las molestias ocasionadas! Haha. Date por aludida fea:). Espero poder elaborar un to be continued pronto. ¡Ya se sabe, todo depende!
♥